Mi scuserete per la metafora calcistica, ma questa volta è buona. Me la segnala Gianluca e la trovate qui. Il succo è: «i capitani rendono migliori gli altri».

En 2008, Santiago Segurola escribió sobre Casillas: “El Madrid juega con uno más no porque Casillas sea un gran portero, que lo es, sino porque su presencia afecta visiblemente a los rivales”. En 2009, escribió sobre el mediocampista blaugrana: “Xavi ha educado a los aficionados españoles, nos ha cambiado la mirada, nos ha trasladado de lo obvio a lo sutil, nos ha demostrado el incalculable valor de la paciencia, la astucia, el engaño y la adecuada elección de los momentos, nos ha demostrado cómo su pequeño cuerpo no le impide defender la pelota de sus atribulados rivales, nos ha dicho cómo se gobierna un partido”.

A esos atributos deportivos se une su temple de capitanes: Casillas y Xavi hacen mejores a los otros.

Cristiano Ronaldo -conocido por las siglas CR7, como si fuera un célebre aparato- rara vez felicita a sus compañeros cuando no participa en el gol y sale de la cancha mientras Casillas reúne a los demás para aplaudir al público.

El futbol es más que un deporte. El desaforado interés que despierta lo convierte en modelo de conducta y espejo acrecentado de la sociedad. Sus pasiones fueron anticipadas por el primer comentarista de los héroes. El mundo no ha cambiado tanto desde que Homero enfrentó a Aquiles, el de los pies ligeros, y a Héctor, el domador de caballos.

Cristiano Ronaldo juega a ser un dios. Iker Casillas y Xavi Hernández juegan a ser hombres.

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